viernes, noviembre 04, 2005

IV. Información y análisis

1. ¿Qué es el bullying?
El término inglés “bullying” se refiere a actos de conducta antisocial, los de acoso escolar entre adolescentes. “Bully” significa matón o agresor, por lo que hace referencia a conductas agresivas (intimidación, aislamiento, vejaciones, amenazas o insultos) que un estudiante o grupo de ellos puede ejercer sobre otros/s. “Un alumno es agredido o se convierte en víctima cuando está expuesto, de forma repetida y durante un tiempo, a acciones negativas que lleva a cabo otro alumno o varios de ellos”, Dan Olweus, profesor sueco pionero en dirigir en 1970 estudios enfocados a las causas y características de los agresores y víctimas del “bullying” y fundador del área de investigación sobre acoso escolar en la Universidad de Bergen (Noruega).

El “bullying” es un continuo maltrato que sufren los estudiantes en su entorno escolar. Desde bromas pesadas (lanzar de objetos, mal meter entre compañeros), burlas (sobre aspectos físicos, académicos), hasta ataques personales (creando rumores que afecten a su imagen) y golpes (abusos, palizas), provocando efectos muy perjudiciales para sus víctimas.

¿Simples altercados?
Cabe diferenciar el “bullying” de las típicas controversias de la convivencia diaria en la escuela. Las discusiones, los problemas derivados por los caracteres o la disciplina son fenómenos perturbadores pero que no implican que sean verdaderos actos de violencia escolar, a pesar de que pueden degenerar en ellos si no se solventan de forma apropiada.

El “bullying” se distingue de los conflictos más cotidianos en que el agresor es más fuerte y poderoso que la víctima y en que su conducta es continua. Es esta persistencia es un indicador del grado de problemática del “bullying”, ya que conlleva consecuencias significativas tanto para la víctima del acoso como para su agresor.

El acoso, al ser escolar, se produce en el patio, en el comedor, en los baños o en los pasillos, de tal forma que puede ser “invisible” a ojos de los profesores. Además, en algunos casos, el maltrato puede sobrepasar la frontera escolar y evolucionar hacia el acoso telefónico y/o postal o electrónico. Si, por un lado, los profesores no son testigos presenciales de tales aberraciones, y por otro, la víctima tiende a silenciar su acoso por miedo a mayores represalias de su agresor, el “bullying” es un cóctel explosivo difícil de controlar.
Características:
- Víctima indefensa agredida por un abusón o grupo de abusones.
- Desequilibrio de fuerzas: desigualdad física y/o psicológica entre el más fuerte y el más débil.
- Los actos violentos se repiten en el tiempo y de forma periódica.
- En la víctima crea expectativa de poder ser objeto de fututos abusos.
- La víctima de la intimidación suele ser un solo alumno (sujeto concreto) y puede ejercerse en solitario o en grupo.
-Cualquier persona puede padecer las conductas violentas y agresivas de “bullies” (agresores).

Tipos:
a. Físico: empujones, patadas, puñetazos, agresiones con objetos, etc. Este tipo de maltrato se da con más asiduidad en primaria que en secundaria.
b. Verbal: insultos, motes, menosprecios en público, resaltar defectos físico, etc. Es el modo de acoso más habitual en las escuelas.
c. Psicológico: acciones orientadas a consumir la autoestima de la víctima y atizar su sensación de inseguridad y aprensión. El factor psicológico está en todas los tipos de maltrato.
d. Social: pretende aislar al individuo del resto de compañeros del grupo.

Contrariamente al mito de que la violencia escolar es básicamente física, el estudio de la realidad muestra que el acoso escolar entre adolescentes es más social y psicológico que físico. Es evidente que las lesiones físicas causan daños importantes a las víctimas. Sin embargo, las formas de exclusión social, acoso psicológico y humillación verbal son el tipo de maltrato más frecuente y más causante de estrés postraumático en las víctimas.

¿Problema nuevo o desconocido?
El acoso escolar siempre ha existido. El vocablo “bullying” apenas era conocido hace unos años en España. A raíz del suicidio de un niño en Vizcaya por el maltrato de sus compañeros (“caso Jokin”), “bullying” y los estudios sobre sus causas, consecuencias y características se han venido sucediendo. Por tanto, lo que ha evolucionado ha sido la humanización y el despertar de la sociedad hacia dicho problema a partir de un caso extremo.

Desde el momento en que los medios de comunicación y la sociedad se percataran de la magnitud y la realidad del acoso escolar, los comportamientos que hasta ahora eran asumidos como normales, pasen a ser inaceptables y dignos de ser combatidos. Casos similares han sido el maltrato escolar y el “mobbing” (acoso laboral), problemáticas sociales silenciadas.

2. Causas y consecuencias
Intentar dar una explicación al fenómeno del bullyng es indagar en los cambios de la sociedad actual. Es decir, la evolución constante de las sociedades da origen a diferentes fenómenos, a veces positivos y otros negativos, como es el caso que estamos tratando. No cabe duda que siempre ha existido la figura del “matón” y del “marginado”, pero nunca esto había llevado a tal extremo que incluso ahora se hable de muertes. Por lo tanto, ya no sólo son importantes las causas de esta violencia en las aulas, sino que también las consecuencias, todas ellas negativas, que éstas generan. Así pues, para estudiar los orígenes y efectos de los diversos episodios de acoso hay que tener en cuenta el contexto de los diferentes actores sociales.

Causas
Hay diversas causas que generan el fenómeno del bullyng. Sin embargo, todas ellas tienen un punto en común: están relacionadas con actitudes y valores externos al individuo implicado, es decir, provienen de la cultura actual de la sociedad.

Como primera causa cabe destacar el papel de la familia. La prima del materialismo que dificultan las relaciones interpersonales, la idea de “libertad” y excesiva permisividad de los padres que origina la falta de supervisión familiar de los jóvenes y el tipo de disciplina a que se someten a los hijos causa en muchas familias una carencia de comunicación, que afecta tanto al acosador como al acosado del bullyng. La familia debería ser la primera que se preocupara por el estado y comportamiento del adolescente para actuar y radicar la espiral de violencia que se da entre la víctima y el agresor.

Ya en un marco más general, en el que todos estamos envueltos, existen los valores de la sociedad como una gran causa del bullyng. Tales como la propagación del éxito, la rivalidad, la competitividad entre iguales, el maltrato y el uso de la ridiculización son factores que no permiten ni el respeto ni la tolerancia. Este estilo de vida individualista y competitivo cuyo principal valor es el “yo”, dejando al prójimo a un segundo lado, es el que da origen a la existencia de un agresor que intenta destacarse de los demás y de una víctima que, por diferentes circunstancias, no responde al prototipo que exige la sociedad. Así pues, resulta divertido entre los jóvenes reírse de otros y linchar a los otros para llamar la atención. Se trata, en el fondo, de unos valores en alza que dan prioridad al maltrato como una forma aceptable de obtener reconocimiento social.

Estos valores se propagan de una manera más rápida y directa teniendo en cuenta que estamos en la denominada sociedad de la información. No cabe duda que la presencia e influencia de los medios de comunicación, sobre todo de la televisión, ha ido aumentado con mucha rapidez en las últimas décadas, cosa que los convierte en uno de los principales propagadores del mensaje. Ahora bien, el problema se encuentra en ese mensaje que los medios transmiten a la sociedad. La tendencia a la denominada “telebasura” (en especial en series de televisión y reality shows), el exceso de los contenidos violentos y la propagación del consumismo a través de la publicidad condicionan las actitudes de los adolescentes. Con esto no se quiere desprender la idea de que todos los mensajes provenientes de los medios sean negativos, pero si cabe destacar que los antes mencionados son suficientes como para crear actitudes negativas en los adolescentes.

Por último, también se menciona como causa del bullyng el Sistema Educativo, del cual muchos docentes creen que contiene unas leyes muy tolerantes que no permiten intervenciones eficaces. También consideran que la educación obligatoria hasta los 16 causa en las aulas un ambiente hostil protagonizado por aquéllos que no quieren estudiar, que se aburren, y propician la agresividad.

En resumen, el agresor o el agredido se forma por unos factores ajenos a ellos que le perjudican seriamente en su comportamiento, manera de pensar y de actuar.

Consecuencias
Todas estas causas nombradas anteriormente no tendrían importancia si las consecuencias no fueran tan terribles. Éstas no sólo afectan a los implicados, sino que también al resto de personas, es decir, al conjunto de la sociedad. No estamos hablando de casos aislados, sino de episodios cada vez más frecuentes en las escuelas.

Desde el punto de vista de las víctimas, que sufren las consecuencias más devastadoras, el bullyng les origina principalmente daños psicológicos. Es cierto que en muchos casos también existe la violencia física, pero igualmente se dan consecuencias psíquicas. Así pues, estos jóvenes decaen en una depresión que les afecta en su vida social y familiar. La pérdida de confianza en uno mismo, el déficit de autoestima, el alto nivel de ansiedad, el bajo rendimiento escolar y los problemas para relacionarse son algunas de los efectos. Todo esto conlleva que con el paso del tiempo la víctima se sienta sometida a su agresor. De este modo va cambiando su carácter, pierde la ilusión, se va volviendo más y más introvertida, hasta quedar anulada por completo. Este estado de infelicidad puede ser tan intenso que en muchas ocasiones la víctima opta por el suicidio. No obstante, sin llegar a tal extremo, los adultos que han sufrido acoso escolar suelen sufrir daños psicológicos severos que afecta en su personalidad y les perjudica a lo largo de sus vidas.

En el agresor aumentan los problemas que le llevaron a abusar de su fuerza, como por ejemplo usar la violencia para resolver conflictos o para lograr sus objetivos. Además consigue un reconocimiento social y estatus dentro de un grupo, aunque la mayoría de veces esos mismos miembros le tienen miedo. Por lo tanto no se trata de una reputación positiva, sino de un respeto hacia aquél que tiene el poder. Como ocurre en la víctima, el agresor también sufre consecuencias que le afectarán en su vida adulta. El reforzamiento del estilo violento representa un grave problema para su propio desarrollo, obstaculizando el establecimiento de relaciones positivas con el entorno que le rodea. Esta generalización de sus conductas a otros ámbitos pueden reproducirse en un futuro en otros escenarios como en el entorno familiar, la vida en pareja o en la educación de sus hijos.

En las personas que no participan directamente de la violencia pero que conviven con ella sin hacer nada para evitarla puede producir, aunque en menor grado, problemas parecidos a los que se dan en la víctima o en el agresor (miedo a poder ser víctimas, reducción de la empatía…) y contribuyen a que aumente la falta de insolidaridad y respeto a los demás. Esto acrecienta el riesgo de que sean en el futuro protagonistas de la violencia.

El ámbito familiar, tanto el de la víctima como el del agresor, también se ve afectado. Así pues, la familia puede ser tanto un causante del bullyng como sufrir las consecuencias del mismo. El ambiente se tensa, predomina los enfrentamientos entre los mismos padres y la desesperación por buscar una solución. Ahora bien, todo depende del tipo de hogar que se trate. Existen familias con graves inestabilidades que se ven incapaces de afrontar las consecuencias y otras que se preocupan por buscar la vía de la solución.

Otra esfera en donde se pueden percibir las consecuencias es en el ámbito educativo. La violencia en las aulas perjudica la calidad de la educación y no permite el desarrollo de los jóvenes. Uno de los más afectados son los profesores, que cada vez se ven más incapaces de afrontársete fenómeno. Sus mayores esfuerzos no solamente se centran en las funciones que les son propias, sino también en controlar la situación. Todo esto hace que repercuta negativamente en las condiciones de trabajo, en sus relaciones interpersonales y hasta en su propia vida familiar.

En resumen, los efectos del bullyng traspasan la esfera individual afectando directamente al conjunto de la sociedad. La violencia reduce la calidad de vida de las personas, dificulta el logro a la mayoría de sus objetivos (aprendizaje, calidad de trabajo…) y aumenta los problemas y tensiones. Se trata de una espiral que gira sin cesar y genera graves consecuencias.


3. Perfiles: acosador y acosado

A. PERFIL ACOSADOR
El acosador es líder de grupo y con vocación de liderazgo y protagonismo. A pesar de que cada individuo es diferente en función de sus experiencias y situación personal, se pueden establecer ciertos rasgos comunes entre los acosadores. Principalmente destacan cuatro particularidades:
- Carácter dominante con voluntad de mando.
- Inseguridad como persona.
- Visión hostil del entorno.
- Obtención de beneficios de tales prácticas (prestigio, recompensas materiales).

Los acosadores suelen ser adolescentes que proceden de familias desestructuradas y que encuentran en el grupo de amigos una referencia. Con ellos se sienten acogidos, protegidos, importantes y valorados, lo que les refuerza y da seguridad para acosar a otros compañeros.

Características psicosociales generales:

Personalidad
· Agresivo y fuerte impulsividad
· Ausencia de empatía
· Poco control de la ira
· Percepción errónea de la intencionalidad de los demás: siempre de conflicto y agresión hacia él
· Autosuficiente
· Capacidad exculpatoria. Sin sentimiento de culpabilidad
· Comportamiento provocador y de intimidación
· Bajo nivel de resistencia a la frustración
· Escasamente reflexivo o hiperactivo
· Incapacidad para aceptar normas y convenciones
negociadas
· Déficit en habilidades sociales y resolución de conflictos
· Su evolución en el futuro puede derivar: delincuencia, agresión familiar
· Poca empatía

Aspecto físico
· Sexo masculino
· Fortaleza física

Ámbito social y familiar
· Dificultades de integración social y escolar
· Carencia de fuertes lazos familiares
· Bajo interés por la escuela
· Emotividad mal encauzada en la familia
· Permisividad familiar respecto al acceso del niño a la violencia
· Reflejo de cómo ejercen sobre él la violencia
· Puede sentir que sus padres o maestros no le prestan suficiente atención
· Ha visto a sus padres o a sus hermanos mayores obtener lo que querían poniéndose en actitudes violentas
· Él mismo sufre las agresiones de otro chico o de algún miembro de su familia
· Está expuesto a violencia en el cine, la televisión o en los videojuegos

Tipos
· Activo: se relaciona directamente con la víctima, es decir, arremete personalmente contra ella.
· Indirecto o pasivo: dirige o induce a veces en la sombra a sus seguidores para que realicen actos de violencia con sus víctimas.


Sin embargo, los acosadores no siempre son conflictivos con sus víctimas, como podría deducirse de estas características. En ocasiones, los acosadores pueden tratar bien o como a un chico normal a su víctima cuando están solos con ella. Pero es con el grupo de amigos cuando se burla de ella para demostrar a sus compañeros su superioridad, para tener y afianzar su reputación y para hacerse más popular. Con ello, se deduce que la presión, las demostraciones de poder y el qué dirá el grupo es determinante en estas edades. En otras ocasiones, el acosador no tiene una verdadera conciencia del daño que causa a su víctima ya que él lo ve como un simple juego y cómo el método para destacar ante los demás y sentirse realizado.

Por otro lado, algunas personas actúan como agresores durante uno o dos años y luego dejan de hacerlo. Puede suceder también lo contrario: algunas personas son víctimas de los agresores cuando son jóvenes y cuando crecen y adquieren más confianza en sí mismos se convierten en agresores.

Según expertos criminalistas y psicólogos, un niño puede ser autor de bullying cuando desea que el resto haga su voluntad; para probar la sensación de poder; cuando no se siente bien o no disfruta con otros niños, si sufre intimidaciones o algún tipo de abuso en casa, en la escuela o en la familia; cuando es frecuentemente humillado por los adultos; o cuando vive bajo constante presión para que tenga éxito en sus actividades.

B. PERFIL ACOSADO
La víctima del acoso escolar tiene poca confianza en sí misma, no parece poder defenderse sola, tiene dificultades de comunicación o es tímido y tiene pocos amigos. Destacan tres particularidades:
- Buen estudiante.
- Físico no muy agraciado.
- No se enfrenta a sus agresores (lo que hace que éstos se envalentonen).

De manera paulatina el acosado se encierra en sí mismo y deja de tener una vida social y de ocio acorde para su edad; como por ejemplo, no saldrá de casa por miedo a sufrir un ataque. El acto del maltrato de un adolescente puede trasladarse a un compañero suyo, de esta manera entre todos ejercen más fuerza y presión sobre la misma víctima.

Los padres de los adolescentes acosados describen a sus hijos como chicos buenos que no se mete con nadie y que no dan problemas. En casos extremos y tras agresiones continuadas (factor diferenciador del “bullying”), la víctima se encuentra en un pozo sin salida. Como consecuencia de todo ello, la víctima entra en procesos depresivos. La falta de comunicación y de confianza con los mayores (ya sean padres o profesores) pueden llevar al adolescente al suicidio, el camino más rápido (a ojos de las víctimas) para dejar de sufrir.


Características psicosociales generales:

Personalidad
· Personalidad insegura
· Baja autoestima (causa y consecuencia del acoso escolar)
· Alto nivel de ansiedad
· Débiles, sumisos
· Introvertidos, tímidos, con dificultades de relación y de habilidades sociales. Casi no tiene amigos y generalmente está solo.
· Inmaduro para su edad
· Indefensión aprendida: espiral de victimización después de sufrir uno o dos episodios de agresión por parte de otros. Ello les lastimó la autoestima y empezaron a considerarse víctimas antes de serlo.
· Comienza teniendo trastornos psicológicos y trata de escaparse de la agresión. Se protege con enfermedades imaginarias o somatizadas, lo que puede derivar en trastornos psiquiátricos.

Aspecto físico
· Más frecuentemente varón
· Menos fuertes físicamente
· Rasgos físicos: gafas, buenos resultados académicos, obesidad, color de pelo, muy altos, muy bajitos, étnia distinta, género, etc. Una vez el agresor elige a la víctima explota sus rasgos diferenciadores.
· Frecuentemente enfermos

Ámbito social y familiar
· Sobreprotección familiar
· Niños dependientes y apegados al hogar familiar
· Mayor dificultad para hacer amigos. Los chicos/as a los que les cuesta hacer amigos y que, cuando lo consiguen, se apegan excesivamente a ellos creando unos lazos de gran dependencia. Se suelen sentir obligados a obedecer. Esto crea vulnerabilidad social y predispone a la sumisión y a la victimización.
· Menos populares de la clase. Con pobre red social de apoyo (compañeros y profesores), no mantienen tras de sí un grupo que le proteja. Aislamiento social.

Tipos
· Activo y provocativo: rápidos de respuestas, impulsivos, reciben los ataques, ellos mismos se ponen de blancos de tiro y no se defienden. Suelen ser alumnos que tienen problemas de concentración y tienden a comportarse de forma irritante a su alrededor. Esto le sirve al agresor como forma de excusar su comportamiento.
· Pasivo: son ansiosos, sensitivos, solitarios, apagados, carecen de autodefensas y tienen pocos amigos, son inseguro y se muestran callados ante la agresión, lo que es interpretado por el agresor como desprecio al no responder al ataque ni al insulto. Es el tipo de perfil más frecuente.